Las emociones negativas no existen

Como respuesta a los estímulos externos o internos, lo seres humanos reaccionan con emociones de distinta naturaleza que pueden surgir asociadas a diversos pensamientos, recuerdos o acciones que ejercemos. Contrario a lo que piensa la mayoría de las personas, las emociones no son positivas ni negativas y tampoco se pueden calificar como buenas o malas.

“Las emociones son reacciones de tipo psicofisiológico, por lo que afectan nuestro funcionamiento. Las emociones son las encargadas de preparar a nuestro cuerpo de manera rápida para ejercer una respuesta de carácter biológico. Es así cómo se generan cambios en los niveles de liberación hormonal, en las expresiones faciales y en la musculatura del cuerpo”, explica Daniela Toro, psicóloga de Clínica Las Condes.

Las emociones básicas son la alegría, tristeza, miedo y la ira. Cuando las emociones se vuelven expresión mental, estamos hablando de sentimiento. “El sentimiento, se puede denominar verbalmente, como por ejemplo vergüenza, ansiedad, tristeza, inquietud”, indica la especialista.

Si bien no existen emociones negativas, vivimos en una sociedad en la cual la noción de progreso se asocia a comodidad, en el que las personas tienden a evitar todo malestar, presentándose dificultades para tolerar emociones como tener dudas, sentir ansiedad o aburrimiento. El problema es que, al intentar evitar cualquier signo de malestar, terminamos teniendo una mala gestión de las emociones.

“Tendemos a considerar equivocadamente que las emociones pueden ser positivas o negativas. Las emociones pueden resultar desagradables, pero nunca negativas. Algunas emociones pueden hacernos sentir incómodos y hasta producir efectos físicos como sensación de bloqueo, tensión corporal, temblores o desesperación”, cuenta Daniela Toro.

También podemos llegar a sentirnos egoístas por sentir alguna emoción determinada, pero sentir rabia, tristeza, nostalgia no son sentimientos malos, sino que simplemente son emociones humanas.

La psicóloga enfatiza en que todas las emociones son útiles y tienen un propósito adaptativo por lo que debemos sentirlas y aprender de ellas, incluso aquellas que son más difíciles. “Las emociones difíciles son parte constitutiva de nuestra vida y jamás lograremos relajarnos si intentamos huir de ellas. Considerarlas como negativas nos llevará a negarlas o incluso a reprimirlas lo cual implica un problema de manejo emocional”, insiste la especialista.

Por ejemplo, si sientes enojo, puedes permitir negociar alguna situación, o bien, sentir aburrimiento puede ser una fuente de creatividad.

Por lo tanto, para controlar las emociones no se debe reprimirlas ni ignorarlas, sino reconocerlas, aceptarlas y tener conciencia de ellas.