Abandonar el sedentarismo e ir avanzando en la implantación de nuevos hábitos depende de cada uno. ¡Lo importante es comenzar a moverse! Tal como señala Raquel Rodríguez Martín en una nota para el diario El Mundo (España) «No hay un número exacto de tiempo, pasos o kilómetros que se pueda aplicar a todas las personas y que nos asegure perder peso andando, ya que va a depender de las características de cada uno».

Para las personas más bien inactivas lo recomendable es partir con paseos de unos pocos minutos por el barrio o con un recorrido corto en bicicleta. La idea es que esta actividad física moderada pueda repartirse bien, al menos tres veces en la semana, y que la duración vaya aumentando gradualmente. Así, con el paso de los días las mejoras se irán evidenciando.

Por esto mismo, es necesario plantearse metas a mediano o largo plazo y adoptar hábitos saludables en nuestra vida cotidiana. Y eso no solo considera la actividad física, ¡sino que también lo que comemos!

Para conseguir efectos más palpables, una vez pasado un primer periodo de “introducción”, en vez de caminar suavemente se puede ir subiendo la intensidad, desde los 4 km/h a los que se suele caminar normalmente a un ritmo de hasta 6 km/h. Acompañar la caminata con un braceo es otro punto importante para marcar el paso y aumentar la velocidad, además de elegir música que estimule y potencie el entrenamiento.

A continuación, te dejamos una tabla con los niveles de actividad según la cantidad de pasos diarios realizados:

Cantidad de pasos

Nivel de actividad

> 4.999

Sedentario

5.000 a 7.499

Poco activo

7.500 a 9.999

Moderadamente activo

10.000 a 12.499

Activo

< 12.500

Muy Activo